No poner nada con nuestros prejuicios de siempre en las personas que vienen hacia nosotros, nuestro amigo, nuestra pareja, nuestra colaboradora, nuestro jefe...dejar que se nos acerquen desnudas, reconocer entonces la situación, verlas como son, calibrar bien la entidad de todas ellas, por ejemplo darnos cuenta de cómo nos miran y llegar a saber qué quieren de nosotros. Apostaría todo lo que tengo a que nos resultará inquietante hasta el escalofrío la aproximación de la realidad tal cual.
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