sábado, 28 de septiembre de 2013

Schopenhauer

Ya lo dijo Schopenhauer refiriéndose a la filosofía de todos estos señores:

La cuestión es que si a los 60 años lo que al final reencuentran, esencialmente, es el Evangelio, ¿para qué les ha servido todo el tiempo transcurrido desde que tenían 12, cuando ya estaban en él?
Tal vez se den cuenta entonces de que jamás se habrían ido, jamás habrían hecho nada nuevo en lo esencial, porque el Reino de los Cielos, intra o extramundano, sigue siendo el Reino de los Cielos...

¡¡Ya se podían haber ahorrado tanto rodeo, si todo lo que iban a descubrir al final es la inmanencia histórica y las condiciones materiales del paraíso!!

¿Cómo se atreve?

Todo moralista, por definición, nos exige que presupongamos que él o ella es bueno y justo: sólo así tendría derecho a juzgar.
¿Cómo se atreve?

Los progres de toda la vida, curas al cubo

Los progres de toda la vida salieron de las parroquias y los colegios de curas. Sin duda por eso son puros moralistas sumamente autoritarios que alaban por encima de todo la actividad crítica, o sea, ponen en valor santurrón su inveterada afición a juzgar al prójimo, y castigarlo en efigie.
(Y nadie está a salvo de su cólera justiciera, pues ya se sabe lo penetrante que fue Kant al detectar en el buen ciudadano al perverso moral, o demonio burgués. La mirada del progre penetra, como la de los curas, al recinto interno de las intenciones).
La coartada que utilizan para ello es que quien no tiene interés, como ellos, en realizar el "Reino de los Cielos" en la Tierra, o sea, instalar la guillotina, no sería más que un depredador económico adicto al consumo programado.