domingo, 16 de septiembre de 2012

La crisis

Todo lo de la crisis es mentira, la mayor de las mentiras después de aquello de la cigüeña que viene de París.
La crisis es mentira, por lo menos tal y como nos la cuentan los que creen en "épocas de crisis" como en las plagas bíblicas, inevitables, cosas que pasan. Bueno, la verdad es que pasan muchas cosas. Pero todas van, más o menos, en la misma dirección. Y eso es lo que pretenden ocultarnos.
Una prueba: los remedios de la crisis, el único modo de salir de la crisis. Lo dice el que está en el Guindo: para salir de la crisis, sólo caben la reforma laboral y los recortes (las reformas). Sacrificio y veréis qué bien. Es decir, los despidos masivos, la depauperación, los deshaucios de hoy, son los que nos van a traer mañana el pleno empleo, la riqueza, la vivienda digna para todos. ¡¡Hay que ser idiota para creerse eso!! O votante del PP. O que te convenga hacértelo creer y hacer que se lo crean.
La base es teológica una vez más, pero también biológica, el mecanismo más profundo en el ser humano: sufre, esfuérzate, pasa necesidad, privaciones, suda, no copules por placer, no bebas bebidas deliciosas...y así te salvarás, si además tienes fe. Porque hay que tener fe en que Con el cilicio hacia Dios. El sufrimiento sería la única manera de salvarse.
Pero esto es mentira, es la GRAN MENTIRA.
Lo único que de verdad ocurre es que los dueños del dinero tienen sed de más dinero en el menor tiempo posible. Como siempre. Y no porque sean muy malvados, que desde luego lo son. Es la pura lógica del sistema, su puro automatismo.
Pongámonos, si no, en el lugar de alguien con 200 millones de euros. Quiere muchos más millones y siempre más y más, él es así, por eso tiene 200 millones de euros si no los ha heredado. De manera que invierte, él no tiene que molestarse porque para eso se paga la inestimable ayuda de muy preparados e inteligentes asesores en lo de menear el dinero.
¿Qué va a hacer con él? ¿Poner su dinero en Leche Pascual, en yemas de Santa Teresa Virsanta, en Don Limpio antes Mr. Proper? Pues no, él no es subnormal, claro, mucho menos cuando se trata de su dinero. Sino que corre a comprarse por ejemplo unos cuadros que le dicen los que saben del mercado del arte que son un chollo y una ganga, y los guarda en un contenedor de Singapur, libres de impuestos, para venderlos cuando le digan que llegó el momento. ¡Y que les den!, a Leche Pascual y a todas las familias que viven de ella. Que viven de la marca España, sin ir más lejos.
Todo lo más, podremos seguir siendo interesantes para los dueños del dinero si nos convertimos en asiáticos buenecitos, de los de 14 horas diarias seis o siete dias a la semana por quinientos euros. Así, hasta se lo podrían pensar. ¡Ojo!, tampoco es seguro que se lo vayan a pensar, porque especulando en el mercado de alimentos, por ejemplo, se ganaría muchísimo más (y de paso gozas como gozan los machos dominantes cuando te enteras de que mueren de hambre millones de niños y de mujeres y de hombres en el Cuerno de África).
Así que esto es todo lo que pasa, ¡qué coño de crisis! Pasa que nuestro sudor ya les da muy poco dinero, una risa de pasta, hay cosas que les dan mucho más dinero, en mucho menos tiempo y sin la menor complicación, y entonces a ver qué haremos nosotros. Parece que ya no quieren ni a los esclavos, me parece que igual lo de Eurovegas fracasa. Porque la puta tiene que ser barata, muy barata, si no que se vaya a la mierda y se muera, porque el mundo lo han llenado de putas, muchísimas. Y es que hay que comer, si no se pasa fatal.
Pero ¡menos mal!, algo huele a chamusquina. Los esclavos siempre serán necesarios, tienen una fuerza tremenda los esclavos, sobre todo si se dan cuenta de que efectivamente la tienen, esaa fuerza, con tal de que se unan. Imaginémonos a los dueños del dinero sin poder pasarse los días especulando tan a gusto con el dinero porque por ejemplo tienen que salir a cazar algún animal que quede, para poder comer carne. Los especuladores dependen de nosotros, o sea, del trabajo real, tenemos que saberlo. Ellos en el fondo lo saben o lo intuyen, y por eso están en el fondo intranquilos, incluso se podría imaginar que hasta nos tendrían miedo, por eso se gastan tanto dinero en material antidisturbios. Con su cuerpo no se juega.
Claro, la bomba atómica es del que la pueda pagar, eso no se lo salta un gitano. Y ellos son los dueños del dinero. Ayer en Portugal un desesperado intentó prenderse fuego. Así que la cosa está cruda. Pero hay que luchar, seguir luchando, porque queremos la vida. Y siempre seremos muchos, muchísimos más. ¡Dónde va a parar!
La crisis es mentira, la gran mentira, simplemente se trata de que con nuestro sudor ya les vamos dando poco dinero. Mejor dicho, hay otras manera más cómodas y más rápidas de ganar mucho más. O sea, "no somos competitivos".

Apocalipsis

Sin duda que hay que hacer todo lo posible para que no se repita lo de los campos de exterminio, no hace falta ni decirlo. ¡Lo que no se ve nada claro es que seguir el imperativo de Adorno nos tenga que llevar a integrar las filas del Papa Benedicto! (Tampoco se comprende en qué consiste la cercanía de la persecución a cristianos y a judíos, como no sea que al denunciarla se esté señalando con el dedo a los musulmanes). En fin, será que los de las religiones llevan siglos zurrándose a lo bestia. A mí me preocupa más, personalmente, cuando un banco pone a una familia en la calle.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Sindicatos

Los sindicatos españoles tienen demasiada paciencia y muy buena educación. A veces se hace preciso olvidarse de las formas.

¿La élite?

No, simplemente chusma con dinero. La élite está sin un euro, avasallada.
El sistema invierte sistemáticamente la realidad social: domina el más bajo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Criminales

Corre el rumor de que los criminales capitalistas tratan de imponer la jornada laboral de trece horas diarias seis días a la semana en Grecia.
¡¡Proletarios de todos los países, naciones y pueblos oprimidos, uníos!!

Lógico

De un país que le dio la mayoría absoluta a Rajoy (con Wert y Mato), y a Aguirre, y a Cospedal...habrá mucha gente que se quiera ir.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nos queda Manuel de Falla

Le roban a uno su patria, le hacen apátrida contumaz, con toda esa mojiganga de la españolada y olé, y la hostia bendita y el toro de la Vega y el vivan mis cojones de cretino sin arreglo. Ya me lo hicieron a mí dieciocho años los franquistas (y no fue nada). Y ahora estos aquí otra vez, todo ese facherío de colmillos filosos por los que se desliza la baba del odio. Ahora con la mejor excusa del mundo, la excusa globalizada.
Como si España sin tontos, beatos y fachas ya no fuera a ser de verdad España.

Pobres los ricos

Una periodista, trabajando en lo suyo, ya ha localizado la clave del malestar catalán adicional ¡¡en la sensación de que los demás los odiamos!! (Algo sabrán los que dicen semejante cosa cuando no hace nada decían que la de Cataluña era una sociedad "enferma").
¿Y por qué los odiamos? Pues porque el pobre está hecho a odiar al rico, sentenciaba la periodista, asco de desagradecidos, puta envida. Igual que le pasa a la pobre Merkel, continuaba impertérrita la periodista, que la odiamos aquí tanto porque ahora es la más rica.
Y no hay derecho, luego insisten en separarse los catalanes, luego nos amenaza la Merkel con no gastar más dinero en nosotros los vagos. ¡Si es que no queremos nada a los ricos los pobres! ¡Pobres! ¡Con lo que ellos trabajan!¡Encima que sólo en ellos está nuestra salvación!

jueves, 6 de septiembre de 2012

Nietzscheana (1)

"Riendo, decir cosas severas" (de una carta de 1888, un dicho inspirado en Horacio, en una de cuyas sátiras se puede leer "¿qué le impide al que ríe decir la verdad?": la verdad, siempre, es cosa severa).

"Es bueno lo que me hace fecundo" (esto, dicho a propósito de la música de Bizet, asciende de golpe a la categoría de verdad universal). Lo que me preña es bueno, y es bueno lo que me hace preñar al otro. Este sería el único criterio moral, tras la transvaloración, el de la fecundidad.
Pero el actual orden del mundo (el orden económico) estiriliza, castra, malogra a mujeres y hombres...

Lo que me hace fecundo es el amor, claro está. Pero la esencia del amor sería una "broma trágica, inocente, cruel y cínica", sigue diciendo Nietzsche, el amor de verdad es un fatum, una fatalidad.
Ni más ni menos que la fatalidad del cuerpo, el fatum de la naturaleza, a los cuales, como ellos dos somos nosotros en el último fondo, estaríamos alegremente encadenados.

martes, 4 de septiembre de 2012

Laguirre y Lamuerte

Los expertos en Laguirrelogía, cuyo número aumenta de año en año, reunidos en su último Congreso de Ciudad del Cabo, reflexionan y llegan a especular, pero partiendo en todo caso de los puros datos, sobre la absoluta incompatibilidad que se manifiesta una y otra vez entre Laguirre y Lamuerte. Como si de dos magnitudes inconmensurables se tratara, el agua y el aceite. Ni las balas en la India, ni el accidente aéreo de Móstoles (el helicóptero cayendo sobre el albero de la plaza de toros, magnífico símbolo del Partido como la modernidad que se estrella en la tradición), ni siquiera tampoco la más cruel de las enfermedades. Laguirre repele de sí a Lamuerte, y lo hace de una manera que llama la atención y despierta el pensamiento de todos sus admiradores, curiosos y bienintencionados como ella misma.
Hasta han llegado a recelar la inmortalidad de Laguirre. Que todos los humanos sean mortales no quiere decir que Laguirre tenga que serlo, ya se sabe que nosotros los científicos partimos de una disciplina mental escuetamente empirista ("si no lo veo no lo creo"), o si no de una filosofía de la ciencia popperiana en la que se admiten las conjeturas más audaces.
En ese caso, todo sería color de rosa, como el paraíso, nuestros tataranietos siendo mimados igual que nosotros sus ancestros por Laguirre eterna, sobre todo los profesores y los que piensan. ¡Queremos ese futuro! No es que Laguirre no se vaya, es que durará para siempre. Más que el uranio radiactivo: ¡Albricias, aleluya, alborozos!
Alguien en el Congreso de Ciudad del Cabo arriesgó incluso la idea de que Laguirre y Lamuerte son en realidad la misma persona, con su misma guadaña. Y no resulta tan descabellado como pueda parecer a primera vista, porque sólo Lamuerte sería de verdad inmortal.

Política nietzscheana

Atacar sin contemplaciones toda aquella situación, institución, organización...en la que predomine el santurrón.
Porque el santurrón sería el canalla propiamente dicho, el que todo lo falsea y lo envenena con tal de lograr su ventaja.