jueves, 6 de septiembre de 2012

Nietzscheana (1)

"Riendo, decir cosas severas" (de una carta de 1888, un dicho inspirado en Horacio, en una de cuyas sátiras se puede leer "¿qué le impide al que ríe decir la verdad?": la verdad, siempre, es cosa severa).

"Es bueno lo que me hace fecundo" (esto, dicho a propósito de la música de Bizet, asciende de golpe a la categoría de verdad universal). Lo que me preña es bueno, y es bueno lo que me hace preñar al otro. Este sería el único criterio moral, tras la transvaloración, el de la fecundidad.
Pero el actual orden del mundo (el orden económico) estiriliza, castra, malogra a mujeres y hombres...

Lo que me hace fecundo es el amor, claro está. Pero la esencia del amor sería una "broma trágica, inocente, cruel y cínica", sigue diciendo Nietzsche, el amor de verdad es un fatum, una fatalidad.
Ni más ni menos que la fatalidad del cuerpo, el fatum de la naturaleza, a los cuales, como ellos dos somos nosotros en el último fondo, estaríamos alegremente encadenados.

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