sábado, 28 de septiembre de 2013

Los progres de toda la vida, curas al cubo

Los progres de toda la vida salieron de las parroquias y los colegios de curas. Sin duda por eso son puros moralistas sumamente autoritarios que alaban por encima de todo la actividad crítica, o sea, ponen en valor santurrón su inveterada afición a juzgar al prójimo, y castigarlo en efigie.
(Y nadie está a salvo de su cólera justiciera, pues ya se sabe lo penetrante que fue Kant al detectar en el buen ciudadano al perverso moral, o demonio burgués. La mirada del progre penetra, como la de los curas, al recinto interno de las intenciones).
La coartada que utilizan para ello es que quien no tiene interés, como ellos, en realizar el "Reino de los Cielos" en la Tierra, o sea, instalar la guillotina, no sería más que un depredador económico adicto al consumo programado.

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