Que no sepamos muy bien decir qué es o en qué consiste la realidad, no significa, en absoluto, que nos la podamos inventar, o que sea indistinguible de la ficción. Por el contrario, está ahí como una roca, te puedes estrellar contra ella como contra el granito, cuando no ocurre que se te viene encima en tromba, y te arrolla y te deshace. Más quisiéramos casi todos que no hubiese "referente" o que estuviera propiamente vacío. Pero sin duda alguna lo hay, qué le vamos a hacer.
Lo que de verdad tendría mérito en una persona sería amar la realidad, algo tan simple de decir, pero la realidad sin afeites, con toda su crueldad. No cabe duda de que tendría que ser una persona absolutamente excepcional, como el superhombre en una pieza. Para esa persona sobra la metafísica y sobra la moral, porque su amor solo justificaría esa realidad, que por otra parte no sólo es injustificable sino que además se basta a sí misma y por eso no necesita de ninguna justificación.
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