Es bien posible que la verdad que hayas descubierto sea fea, puede ser incluso horrible, de esas que duelen y obligan a tomar decisiones muy difíciles. Pero no te quepa duda de que es la verdad la gran liberadora, y justamente por eso descubrirla, y más cuanto más dura sea, trae consigo un intenso placer, un torrente de alegría.
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