Se puede uno reír hasta de la tragedia de que los más canallas, ignorantes y horteras le gobiernen y le suiciden a uno. Pero de lo que uno no puede reírse, en absoluto, es de que los jóvenes con más talento, fuerza y grandeza sean desperdiciados, como basura haciendo de esclavos para los compinches de los primeros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario