jueves, 19 de julio de 2012

De llorar

Se puede uno reír hasta de la tragedia de que los más canallas, ignorantes y horteras le gobiernen y le suiciden a uno. Pero de lo que uno no puede reírse, en absoluto, es de que los jóvenes con más talento, fuerza y grandeza sean desperdiciados, como basura haciendo de esclavos para los compinches de los primeros.

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