lunes, 23 de julio de 2012

La vida

Para que los Bancos no te echen de tu casa y te pongan en la calle con tus hijos, para que no te lleven los nazis a la cámara de gas, parece ser que todos tenemos que creer que seríamos "almas" semejantes a Dios insufladas en la carne en el acto de la concepción. No basta con tenernos por lo que de verdad somos, o sea, cuerpos naturales capaces de sufrir mucho y de amar mucho y de trabajar mucho.

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