viernes, 30 de agosto de 2013

La razón

La famosa razón es bastante ramera: siempre se las habría sabido arreglar, al final, para irse con cualquiera.
Hasta al más tonto, hasta al más canalla, le han asistido unas y otras razones para decir y hacer lo que hacían, todas sus estupideces y todos sus crímenes. Y todo el mundo las sabe encontrar tarde o temprano. Somos expertos en justificarnos.
Ocurre lo mismo en la discusión crítica de las razones respectivas, no es nada inusual llegar a un punto en que se hace preciso reconocer las razones parciales de cualquiera.
De modo que no es el racionalismo la solución de la tragedia sino su confirmación.

1 comentario:

  1. Bien, pueden encontrarse razones para todo, supongámoslo. Pero ¿qué facultad nuestra es menos ramera? ¿Es que no hay sentimientos para todo, voluntades para todo, intuiciones para todo...? ¿Desde qué instancia no-ramera decidimos qué es bueno y deseable? Realmente, lo que dices es misología, que surge, dice Platón, cuando uno ha convivido con discursos contrarios, en boca de los sofistas (es decir, de los intelectuales burgueses y antirracionalistas, como los que abundan en la burguesa modernidad: ¿qué filósofo moderno no se ha dedicado a señalar los claros límites de la razón?). Se cura razonando más. Cordiales saludos

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