sábado, 17 de agosto de 2013

El verano y la cultura

Se aprenden muchas cosas insospechadas en verano, sin duda porque entonces tenemos tiempo.
Por ejemplo, el otro día en un canal de televisión, de esos en los que le echan las cartas a uno, una señora de cierta edad, cuya mirada dejaba traslucir la terrible lacra del analfabetismo, nos aconsejó que si queríamos vivir felices tomáramos decisiones "criteriosas". Desde entonces procuro enmendarme.
Otro ejemplo, según lo que me vino a explicar mi amiga cordobesa, al final resulta que un "mala follá" no es lo que todos pensábamos, un sujeto malintencionado y avieso que buscaría machacar al prójimo por causa de lo que dice que le pasa la propia expresión que lo describe, sino más bien lo que en la Andalucía llaman también un "mala sombra", un "esgraciao" (no confundir con "desgraciao"), un malage, o sea, alguien sin la más mínima gracia, sin ángel o con ángel malo, alguien que dice y hace cosas que hunden a la concurrencia en la depresión y en el desconcierto. Pero todo ello sin ninguna mala intención, simplemente ocurre que él es así.
Saber esto es importante porque puede servir para reconciliarme con algunos conocidos, si lo pienso numerosos, que sin duda serían unos mala follá...Se trata de ser de una manera, y no hay más que hablar ni nada que hacerle porque no tiene remedio. Dicen otros andaluces que este modo de ser abunda en Graná..., aunque en eso sí que no entro porque no lo sé.

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