Mariano Rajoy y sus secuaces me hacen imposible seguir amando el destino, convierten todo lo que tocan en un valle de lágrimas, y con ellos sólo nos queda perseverar en el uso del cilicio, sacrificarnos bien sacrificados, y rezar y rezar por nuestra salvación futura, en la esperanza de un mesías tipo Merkel, tras arrepentirnos una y mil veces de nuestro pasado disoluto, encenagados en las orgías del ladrillo.
Si no pagas no tienes derecho a nada, pero no hay trabajo, así que no te es posible pagar nada.
No tienes derecho a la vida si no la pagas, pero no hay trabajo, así que vete preparándote para la partida porque tienes que pagar por tu pecado de insolvencia. Es a lo que viene a parar el pecado, la insolvencia.
Aunque el suicidio como salida está prohibido por la sagrada religión, es un crimen. De manera que habría que esperar a que le suiciden a uno, eso sería en el fondo casi todo suicidio. Cosa que no tardará en ocurrir o ya está ocurriendo, si seguimos como hasta ahora. Si siguen ellos.
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