Ya sabe usted que siempre ha contado con el apoyo leal de la Familia, querida Presidenta, faltaría más. Mi Padre aplaude en todo momento, y con entusiasmo, las valientes medidas que usted ha venido tomando, sin el menor atisbo de debilidad, a la hora de cumplir con el penoso deber de poner a toda esa gente en su sitio, pero explicándoles antes la necesidad de ponerlos en su sitio, claro está, que los tiempos son los que son. Pero qué se van a creer esos desharrapados, todavía hay clases. Y en este sentido siempre tendrá usted garantizado nuestro apoyo en el futuro, porque gracias a su buen hacer lo vemos con gran optimismo en la Familia.
Pero es que resulta que de fuentes bien informadas se nos habría dado el queo sobre uno de sus más estrechos colaboradores, el hasta el presente inmarcesible Percy Marano. Y nuestra preocupación y nuestra sorpresa se puede imaginar usted hasta qué extremos llegan ahora, cuando en un principio, hace cosa de un año, estábamos todos tan entusiasmados con el supradicho. Porque siendo la meta de este joven la de todos nosotros desde tiempo inmemorial, sin embargo la ha sabido perseguir con aire renovador, europeo y enérgico, lo cual a todos nos cautivaba. Estábamos la Familia convencidos de su gran acierto a la hora de ponerlo junto a usted para la magna tarea de Ajustarles las Cuentas a todos esos los de siempre, los de las mamandurrias, los que no tienen donde caerse muertos si no es por los empleos que les damos cuando podemos y nos interesa.
He aquí que le veíamos al Percy en su tesonero afán de implementar una Economía del Sureste Asiático, la única solución real para la crisis, aquí mismo, en nuestra querida Comunidad de Madrid, y ¡hasta qué punto subía nuestro fervor con sus Ajustes de Cuentas! Era el complemento perfecto de andrógenos en estado puro para los estrógenos suyos tan contundentes, mi Presidenta.
Pero de repente nos habría saltado lo inesperado, explosivamente, nos quedamos todos de una pieza, y es que Percy se habría dejado unos documentos muy comprometedores en una de las sedes del Evening Star en Londres. Y este órgano de difusión es un foco de propaganda marxista de la peor especie, mitad enfermos mentales mitad resentidos del siglo XIX, ya sabe usted y su servicio de Inteligencia. Lógicamente, en seguida nos pusimos a indagar en los círculos en que se había movido este personaje de su confianza, en París y en Estados Unidos. Y entonces supimos lo de su alarmante mote en las esferas malolientes de los que agitan ese absurdo criminal de la lucha de clases, los muy canallas que no tienen ni idea, perfectos dinosaurios, con todo lo que han hecho en Europa y en el mundo. ¡¡Era conocido como camarada Robin Hood, nada menos!!
Resulta que Percy Marano llevaría al parecer un doble juego. No pretende ponerlos en su sitio a toda esa escoria de los de siempre, los que no tienen donde caerse muertos si no fuera por nosotros, sino ¡hala! ¡robarnos a nosotros para dárselo a los muertos de hambre! Se lo juro por éstas, mi Presidenta! Mi Padre está que trina, comprenderá usted, se pone peligroso como se pone él, nuestra familia conmocionada, comprometido el negocio. Hemos llegado a pillar al personaje ese Percy Marano haciendo comentarios jocosos, emanando sorna resentida, cuando el monaguillo le pasaba el cepillo en la misa de doce de los Jerónimos. Habría sido visto por si fuera poco Percy/Robin Hood, infantilmente disfrazado, entre una turba que intentaba impedir un deshaucio en Carretas (incluso se cuenta que le llamó "mariconazo" a uno de los antidisturbios destacados en el lugar para defender nuestros legítimos intereses de propietarios seculares).
En fin, sé que le voy a causar vero dolor moral, pero sin duda Percy/Robin Hood es muy peligroso para el orden establecido (por nosotros), mi Presidenta. Mucho más que el alcalde de Marinaleda, sin duda, o incluso Chávez o que los Castro. Porque ninguno de estos supradichos engaña, sino que van diciendo lo que son, con ellos ya sabemos a quién hay que exterminar. (Exterminar como hemos hecho siempre, cristiana, democráticamente, o sea, por medio de la asfixia económica, y a golpes de verdad de la buena propinados por los medios de comunicación lacayos nuestros, mi Presidenta). Pero con infiltrados como éste la cosa tiene difícil arreglo, ¡Percival Marano, rojazo!
Sé que nos dolerá, pero hay que desenmascararle a este pájaro, qué bien toca la batería en lo del jazz ése tan bonito y tan fino. Habrá que ponerle entre la espada y la pared, la Biblia y el Manifiesto Comunista. A ver qué hace, a ver qué explicaciones nos da, el rojazo de él.
Tómese esta nota de urgencia como motivada por lo que de verdad la motivó, precupación por su buena fama y la nuestra. Por España y el negocio.
Fdo. Celedonio Azuceno Bujarrón Mastuerzo
Portavocía de la Familia en la Comunidad de Madrid
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