viernes, 11 de noviembre de 2011

Agradecidos al fracaso

Un mundo sin fracasos no sería un mundo real, antes bien la nada de los niños de Dios. Por eso tenemos religiones, entre otras muchas cosas, para transportarnos a la nada cuando son urgentes el hospital o las vacaciones. Y es que sólo nuestros fracasos nos pueden orientar para vivir realmente, esto es, luchando sin tregua contra el fracaso.

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