Tuve un sueño el otro día, no sé si fue una pesadilla. El ministro Wert sentado en un taburete ataviado con un mandilón de cuero negro. Y nosotros allí en fila, entrando en el recinto del degüello de ovejas. El ministro Wert se daba buena maña con un gancho que nos insertaba en el cuello penetrándonos la yugular y dando un tirón hacia arriba. Todo olía a muerte. A muerte y a sangre, envuelto además el ambiente en la mirada dulzona y blanda del ministro Wert, una mirada bovina mientras nosotros al parecer éramos ovinos marchando al sacrificio inexorable. Un sacrificio por nuestro bien, naturalmente, eso lo sabía el ministro Wert, su mirada bovina era de pura bondad, la muerte es lo que os conviene a todos vosotros, y lo que nos conviene a nosotros que os convenga a vosotros. Porque nada sirve para nada, así que vamos a terminar con todo. Es el ahorro supremo del sacrificio de los seres humanos colocados en filas interminables de ovejas balando, eso sí.
No era un vampiro bebedor de nuestra sangre el ministro Wert, no era eso, porque en todos los vampiros habría una erótica, o sea, algo de vida, o incluso bastante vida. Pero en la mirada del ministro Wert todo rastro de vida brillaba por su ausencia, sólo lo dulzón de la muerte por nuestro bien, por el ahorro supremo e ineluctable. No era el ministro Wert un vampiro, como mucho una sanguijuela que nos iba a sangrar hasta el final con la sangre perdiéndose encharcando el suelo. La sangre se pierde, a nadie le aprovecha tirada en el suelo, y eso que nos ahorramos. Nos ahorramos a nosotros mismos. Nos ahorramos la vida, nada menos, ese gasto mayúsculo y descomunal que es la vida. Porque la mirada dulzona de muerte del ministro Wert con el gancho en nuestro gañote nos está diciendo que la vida no conduce a nada bueno y que por eso nos la tiene él que ahorrar a todos nosotros, por nuestro bien. Así se potencia la marca España, encharcando el suelo con nuestra sangre, confianza para los mercados. Wert homo economicus, el matarife.
No hay comentarios:
Publicar un comentario