lunes, 4 de marzo de 2013

La furcia desprecia al hombre dionisíaco

El modo digno de ir por la vida es el del diletante, en el sentido literal, es decir, ir por la vida deleitándose. El que nunca se deleita es peligroso, porque tarde o temprano nos lo hará pagar con dolorosas venganzas.
El que nunca se deleita es el profesional, centrado en el cash value de todo placer, como si fuera un pragmatista americano, sin interés ninguno por el placer en sí. Dar placer a cambio de dinero, eso sería lo serio.
"La furcia desprecia al hombre dionisíaco" (J.L. Bustamante), porque ese hombre regala placer y ella lo vende, sí que es seria.

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