Escribe un tal Moisés Naim en el diario El Pais como si fuese obvio que el único sentido de la Universidad fuese permitirnos prosperar económicamente. Para eso más bien estaría la Bolsa, dice Bárcenas, o bien Eurovegas, pero como con la Universidad se trata de una institución tan medieval, tan conservadora, tan ajena a las Nuevas Tecnologías, seguiríamos estancados en buscar el conocimiento antes que el marketing. De todos modos es seguro que los que piensan como ese señor Moisés van a dejar la Universidad pública española tan arrasada como la Franja de Gaza, en cuestión de un par de años.
Luego salta la psicóloga de turno espetándonos la obligación en la que todos estamos de disfrutar y ser felices, con esa ingenuidad taimada tan característica. Tendremos que acudir a los psicólogos para ser felices a pesar de la crisis y del paro y los deshaucios y de la destrucción del estado de bienestar. Como si estuviéramos locos o fuésemos idiotas de baba.
"Madre psicóloga, yo confieso, no disfruto", y a lo mejor nos pondrán unos polvos de penitencia.
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