No hace mucho tiempo, cuando una persona moría en su cama, recuerdo yo que la acababan sacando por la puerta del domicilio ya metida en una caja de madera abrillantada y más o menos imponente. Solemnidad respetuosa escaleras abajo.
El otro día se llevaron el cadáver reciente de una vecina, envuelto totalmente en una sábana blanca, incluida claro está y sobre todo la cabeza, bien sujeto todo él por tres o cuatro tiras, aparentemente elásticas, a una extraña estructura metálica, una especie de carrito como de supermercado, llamémoslo "tranganillo". La figura del cuerpo inerte, a la vista de todo el que se cruzaba con él, y se cruzaba estremecido, casi indignado. A los dos empleados de uniforme que llevaban el carrito con el muerto se les oía hablar de fútbol.
(¿O tal vez la escalera era demasiado estrecha?)
No hay comentarios:
Publicar un comentario