Cuando te parezca que
tienes que enfadarte o incluso indignarte con alguien, porque tu decencia o tu razón te va en ello, prueba antes a comprender de verdad lo que ha dicho o hecho, lo que tan ofensivo parece. Porque, si lo lograras, si se pudiera, entonces lo más probable es que ya no habría necesidad ninguna, y eso que te ahorras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario